El 12 de agosto no termina con el eclipse. Pocas horas después de que el Sol se ponga, las Perseidas alcanzan su máximo de actividad, y este año lo hacen en condiciones inusualmente buenas.
Por qué este año es distinto
El factor decisivo es la Luna. El máximo coincide con la luna nueva, de modo que no habrá luz lunar lavando el cielo, que es lo que suele arruinar esta lluvia en los años malos. Con cielo despejado y lejos de las luces de una ciudad, las estimaciones habituales hablan de entre 50 y 100 meteoros por hora en el momento álgido.
Cuándo mirar
Las mejores horas llegan después de medianoche, cuando la constelación de Perseo —de donde parecen surgir los meteoros— sube lo suficiente sobre el horizonte. La madrugada del 12 al 13 es el momento principal, aunque la actividad se mantiene durante varias noches alrededor del máximo.
Qué hace falta
Nada de equipo. Ni telescopio ni prismáticos: reducen el campo de visión y juegan en contra. Basta con tumbarse, abarcar la mayor porción de cielo posible y dar a la vista unos veinte minutos para adaptarse a la oscuridad, evitando mirar la pantalla del móvil durante ese rato.
A diferencia del eclipse, aquí no hay ninguna precaución ocular que tomar: observar meteoros a simple vista es completamente seguro.
Fuentes: NASA Ciencia · National Geographic España
