Fotografiar una lluvia de meteoros tiene poco que ver con la técnica y mucho con la estadística: los trazos aparecen al azar, así que la estrategia es dejar la cámara disparando y esperar. Estos son los ajustes de partida.
Óptica y ajustes
- Gran angular luminoso. Cuanto más cielo abarques, más probabilidades. Un objetivo de f/2.8 o más luminoso ayuda mucho.
- Diafragma abierto del todo o casi, para recoger la máxima luz.
- ISO alto, típicamente entre 1600 y 3200 según lo que aguante tu cámara sin degradarse.
- Exposiciones de 15 a 25 segundos. Más tiempo y las estrellas empiezan a dejar traza por la rotación terrestre; cuánto exactamente depende de la focal.
- Enfoque manual a infinito, ajustado con Live View sobre una estrella brillante. El autofoco no funciona de noche.
El método
Trípode firme, disparo en ráfaga continua o con intervelómetro, y dejarlo trabajar durante horas. De cientos de fotogramas, unos pocos tendrán meteoro. Lleva baterías de sobra: el frío nocturno y la exposición larga las vacían rápido.
El lugar importa más que la cámara
La contaminación lumínica es el enemigo real. Aleja el equipo de los núcleos urbanos y busca un horizonte despejado hacia el noreste. Componer con un elemento en primer plano —una roca, un árbol, una silueta— convierte un campo de estrellas en una fotografía.
Y si vas a zonas de monte en estas fechas, ten en cuenta que agosto es época de máximo riesgo de incendio: nada de fuego, y atención a las restricciones de acceso vigentes.
Fuentes: NASA Ciencia · Protección Civil de Castilla-La Mancha
