El regulador energético del Reino Unido cierra este lunes la consulta pública sobre Rosebank, el campo petrolífero más controvertido de las aguas escocesas. El proyecto, valorado en 8.700 millones de libras y situado frente a las islas Shetland, fue aprobado inicialmente bajo el gobierno conservador, pero un tribunal de Edimburgo anuló la licencia en 2024 al considerar que no se había evaluado correctamente el impacto climático del combustible extraído. Ahora la operadora Adura Energy ha presentado solicitudes revisadas que incluyen nuevas evaluaciones de impacto ambiental.
Según informa BBC News, Rosebank contiene hasta 300 millones de barriles de crudo y, en su pico de producción, generará alrededor de 69.000 barriles diarios. La mayor parte del petróleo será exportado a Europa para su refinado antes de su venta en el mercado internacional. La nueva evaluación ambiental encargada por Adura concluye que la extracción y quema del combustible generará aproximadamente 250 millones de toneladas de gases de efecto invernadero durante su vida útil, cifra equivalente a dos tercios de las emisiones totales del Reino Unido en 2024.
Dos visiones enfrentadas
La organización ecologista Uplift, que lideró el recurso judicial que tumbó la aprobación original, sostiene que aprobar nuevas extracciones intensificará el cambio climático. Isobel Reid, portavoz de Uplift, declaró que «el primer ministro debe tomar medidas urgentes para abordar la raíz del problema: la quema de combustibles fósiles es lo que alimenta el cambio climático».
Desde la industria, Neil McCulloch, director ejecutivo de Adura, defiende que el proyecto aportará miles de empleos en el noreste de Escocia e ingresos fiscales de miles de millones de libras. McCulloch aseguró en declaraciones a BBC Radio Scotland que la producción de Rosebank es «de baja importancia» a escala global, pero «muy, muy significativa» en términos de empleo regional. Añadió que «la pelota está ahora en el tejado del gobierno».
Decisión política tras incendios forestales
El primer ministro Andy Burnham se encuentra bajo presión por este expediente. Durante una visita a las zonas afectadas por los incendios forestales de West Midlands el viernes, defendió un «enfoque pragmático» hacia el petróleo y el gas nacionales. «No podremos dejar de usar petróleo y gas durante algún tiempo. Eso es un hecho», declaró Burnham, quien añadió que la cuestión es «si podemos acelerar su uso para financiar la transición» energética.
El fallo judicial de 2024 también afectó al campo gasístico Jackdaw, situado 240 kilómetros al este de Aberdeen, cuya consulta pública cerró la semana pasada. Ambos proyectos fueron devueltos al regulador Opred (Offshore Petroleum Regulator for Environment and Decommissioning) para nueva evaluación. Aunque los operadores pueden continuar trabajos preparatorios, no pueden iniciar la extracción hasta que la secretaria de Energía, Miatta Fahnbulleh, apruebe formalmente las licencias revisadas. La operadora de Jackdaw advirtió que una decisión rápida permitiría suministrar gas para el próximo invierno.
La controversia sobre el impacto de los combustibles fósiles en el clima llega en un momento de fenómenos meteorológicos extremos en Europa, con olas de calor e incendios forestales que han afectado al Reino Unido en las últimas semanas.
