Los European Photography Awards 2026 han dado a conocer su palmarés, seleccionando imágenes que van más allá del simple registro documental para invitar al espectador a detenerse en gestos efímeros, contemplar lugares familiares desde ángulos inesperados y replantear la relación entre humanidad y entorno natural. El certamen recibió más de 3.000 propuestas procedentes de fotógrafos de más de 40 países, según informa PetaPixel.
La canadiense Michelle Valberg y la alemana Thea Mihu fueron nombradas Fotógrafa del Año en las categorías profesional y amateur, respectivamente. Junto a ellas, nueve ganadores de categoría destacaron con trabajos que abarcan arquitectura, fotografía editorial, arte conceptual, naturaleza y retrato cultural.
Michelle Valberg captura el instante entre especies
La imagen ganadora absoluta en la modalidad profesional, titulada Edge of the Feast, muestra una fracción de segundo de caos en la Great Bear Rainforest de Columbia Británica. Una ballena jorobada emerge hacia la superficie con la boca completamente abierta mientras una gaviota desciende hacia la abertura, rozando el alcance del cetáceo. El agua se pliega alrededor de la mandíbula del animal en un momento fugaz que reúne a dos especies en una escena de riesgo y oportunidad compartida.
La fotografía fue presentada en la categoría de Fotografía de Naturaleza – Fauna, donde Valberg también recibió el título de Fotógrafa Profesional de Naturaleza del Año. El galardón máximo le otorgó 3.000 dólares en metálico y la estatuilla del certamen.
Valberg, embajadora de Nikon y miembro de la Orden de Canadá, acumula más de cuatro décadas fotografiando fauna y espacios salvajes en los siete continentes. Es fotógrafa residente de Canadian Geographic, miembro de la Junta de Gobernadores de la Royal Canadian Geographical Society y del Explorers Club. Su trabajo combina fotografía de naturaleza con narrativa ambiental, con proyectos que incluyen osos espíritu en la Great Bear Rainforest y osos polares en el Ártico. En 2026, también obtuvo una medalla de oro en la categoría de fauna de la World Photographic Cup en Islandia.
Thea Mihu documenta la cosecha tradicional de sal en Vietnam
La Fotógrafa del Año en modalidad amateur fue otorgada a Thea Mihu por su imagen The White Harvest, captada en los campos de sal de Hon Khoi, en Vietnam. Durante generaciones, trabajadores han extraído sal a mano utilizando únicamente agua de mar, luz solar y viento. La fotografía de Mihu documenta esta práctica centenaria en el barrio de Dong Ninh Hoa Ward, donde cientos de hectáreas de estanques de evaporación poco profundos continúan siendo trabajados por un reducido grupo de personas.
La imagen enfatiza la escala del paisaje frente a los pocos trabajadores visibles, convirtiendo las salinas en un retrato del esfuerzo físico y en un estudio sobre la relación entre personas y entorno. Mihu, que recibió 2.000 dólares y la estatuilla del certamen, plantea una reflexión silenciosa sobre qué se preserva y qué se pierde cuando las formas tradicionales de trabajo ceden ante métodos modernos.
Ganadores profesionales: arquitectura, fotoperiodismo y fauna
Entre los ganadores de categoría profesional destaca Derry Ainsworth, quien obtuvo el premio en Arquitectura – Drones con su serie Hong Kong From Above. Visto desde arriba, la densidad residencial y corporativa de Hong Kong se transforma en patrones geométricos, repeticiones y contrastes cromáticos. Estructuras de Kowloon y rascacielos de Central pierden familiaridad visual cuando son observados con perspectiva cenital.
Lucas Dragone, fotógrafo belga, fue premiado en Fotografía Editorial – Noticias Generales con Silent Resilience, una serie sobre barrios de Wuhan marcados para demolición. Sus imágenes muestran lo que permanece en espacios donde lo ya desaparecido coexiste con la vida cotidiana aún presente. Edificios derribados, escombros y torres en construcción comparten escenario con habitantes que continúan ocupando esos espacios en transición.
La china Eva Wang ganó en Arte Conceptual – Retrato con BLACK HOLE, un proyecto que utiliza la atracción gravitacional como metáfora del deseo, la obsesión y la pérdida de control. La propuesta conceptual trata la atracción como fuerza oscura, peligrosa e ineludible.
Valberg volvió a destacar con Standing Tall, su fotografía ganadora en Naturaleza – Fauna. La imagen muestra una fila de pingüinos rey inmóviles frente al viento en la costa de Georgia del Sur, mientras olas y algas se mueven a su alrededor. Montañas distantes completan la composición, construyendo una imagen sobre resistencia y presencia en entornos extremos.
El italiano Roberto Pazzi ganó en Fotografía de Personas – Cultura con Vanishing Worlds, un proyecto documental sobre comunidades cuyos rituales, lenguas y conocimientos ancestrales se enfrentan a la globalización y al cambio tecnológico. Pazzi no presenta estas culturas como reliquias del pasado, sino como registros visuales de lo que existe hoy y podría desaparecer mañana.
Ganadores amateur: desde Montpellier hasta el volcán Fuego
En modalidad amateur, Felipe Martín-Serrano Ortiz ganó en Arquitectura – Edificios con L’Arbre Urbain: Montpellier’s white canopy, fotografía que captura el edificio L’Arbre Blanc, diseñado por Sou Fujimoto. Sus enormes balcones en voladizo se extienden como ramas, creando la impresión de un árbol artificial contra el cielo azul. Ciclistas bajo la estructura aportan escala humana a la obra arquitectónica.
Philipp Schmieja obtuvo dos premios amateur: en Fotografía Editorial – Documental con Survive to legacy, proyecto sobre el pueblo Nuba en Sudán del Sur Kordofán, y en Fotografía de Personas – Cultura con Fading – the last of their kinds. El primer trabajo documenta la lucha y el combate con palos, práctica ancestral que se ha convertido en evento cultural durante celebraciones de cosecha. El segundo aborda cómo conflictos, colonización, occidentalización y desplazamientos forzados han afectado a comunidades indígenas, transformando lenguas, vestimenta, gastronomía y rituales.
Andreia Costa ganó en Naturaleza – Arte Natural con Veins of Fire, captada durante una erupción del volcán Fuego en Guatemala. Durante unos segundos, el volcán liberó lava y material incandescente, transformando la noche en un paisaje de calor, luz y movimiento.
El certamen fue evaluado mediante proceso ciego, garantizando imparcialidad en la selección de las más de 3.000 fotografías enviadas desde más de 40 países.
