En los bosques que rodean Pemaluan, en Kalimantan Oriental (Borneo indonesio), un equipo dirigido por Wendy Erb del Cornell K. Lisa Yang Center for Conservation Bioacoustics ha instalado grabadores de audio en montañas, cuevas y manglares. Durante 18 meses, muestrearon 20 puntos capturando las vocalizaciones de gibones, ranas, cálaos, insectos y otras especies.
El objetivo: establecer una línea base del paisaje sonoro antes de que Nusantara, la nueva capital de Indonesia en construcción, altere irreversiblemente el entorno natural circundante, según recoge Mongabay en colaboración con Scientific American y Project Multatuli.
Una ciudad forestal inteligente en marcha
Nusantara se levanta en la provincia de Kalimantan Oriental para aliviar la congestión de Yakarta y reducir la presión derivada del hundimiento del terreno. Sus planificadores prometen una «ciudad forestal inteligente» donde desarrollo y biodiversidad coexistan. Ya se observan carreteras, edificios residenciales, un hotel y el palacio presidencial. El ruido de motosierras y maquinaria pesada empieza a integrarse en el paisaje acústico local.
Las grabaciones permitirán a los científicos comparar las condiciones a lo largo del tiempo: qué especies permanecen, dónde disminuyen sus poblaciones y si la urbanización desplaza fauna a otras áreas. Los hallazgos también podrían identificar lugares donde las medidas de conservación resulten prioritarias.
Preservar el conocimiento de los balik
El proyecto también documenta el saber de los balik, pueblo indígena de la zona. Durante generaciones, las vocalizaciones animales les han ayudado a interpretar el bosque. Los gibones anunciaban el amanecer y, en circunstancias excepcionales, se creía que advertían de una muerte inminente en la aldea. El argos gigante (Argusianus argus), un faisán endémico, poseía especial importancia cultural. Algunos niños balik ya no reconocen su llamada.
Residentes locales han colaborado en la selección de puntos de grabación, explicado la historia del paisaje y descrito las conexiones entre ciertas especies, lugares y costumbres. Abidin, nacido en Pemaluan y que nunca ha abandonado el pueblo, expresó su esperanza de que las grabaciones le permitan enseñar a sus hijos sobre el bosque. «Me preocupa que tengan que adaptarse a la vida urbana sin la educación o habilidades necesarias para encontrar trabajo allí», declaró según Mongabay.
Un registro ante lo irreversible
Los investigadores no esperan que el proyecto detenga la construcción de Nusantara. Las grabaciones tampoco preservarán el bosque ni documentarán cada aspecto de la cultura balik. Sin embargo, aportarán evidencia científica de qué especies estaban presentes y cómo cambió el paisaje sonoro a medida que avanzaba la urbanización.
Para los balik, las grabaciones preservarán voces y conocimientos que podrían volverse cada vez más difíciles de encontrar en el propio bosque. El proyecto recibió apoyo del Pulitzer Center.
