Un fotógrafo brasileño captura el eclipse total de Sol sobre un campo de girasoles en España

FotografíaUn fotógrafo brasileño captura el eclipse total de Sol sobre un campo de girasoles en España

El fotógrafo brasileño Kiko Fairbairn pasó más de un año preparando su viaje al norte de España para capturar el eclipse total de Sol del pasado septiembre. Según relata a PetaPixel, la planificación desde miles de kilómetros de distancia solo fue el primer paso: la búsqueda fotográfica real comenzó una vez llegó a la provincia de Burgos.

«Una vez cerca de Burgos, empezó la verdadera búsqueda fotográfica. Pasé tiempo explorando el paisaje, usando aplicaciones de planificación para afinar cómo la trayectoria del eclipse se alinearía con el terreno y los elementos que iba encontrando en primer plano», explica Fairbairn. Fue entonces cuando descubrió un campo de girasoles cerca de Castrojeriz, con la iglesia del pueblo y las ruinas del castillo al fondo. «En el momento en que vi esa escena, algo encajó. Después de meses pensando en este eclipse, de repente podía ver la fotografía delante de mí».

Dos cámaras, dos misiones

Fairbairn empleó un sistema de doble cámara para cubrir el evento astronómico desde dos perspectivas. Una Canon EOS R6 Mark III con un teleobjetivo de 150-600 mm, duplicador 2x y montaje sobre rastreador ecuatorial con filtro solar capturó primeros planos continuos del disco solar durante todas las fases del eclipse. Esta automatización le permitió concentrarse en su segunda cámara: una veterana Canon EOS 5D Mark III con un 24-70 mm ajustado a 38 mm, dedicada exclusivamente a la composición paisajística.

«Es una máquina antigua, pero perfecta para lo que quería hacer aquí», señala sobre su DSLR de hace más de una década. Para la secuencia de paisaje utilizó horquillado de exposición agresivo: una toma base, otra dos pasos más oscura y una tercera dos pasos más clara. «Elegí deliberadamente este bracketing amplio porque la luz cambia enormemente durante un eclipse, especialmente cuando se acerca la totalidad. Quería un margen de seguridad grande y mucha información para trabajar después, en lugar de estar cambiando ajustes constantemente durante el evento». Disparó cerca de 300 fotogramas con un filtro ND 3.0 de Haida y alimentó la cámara mediante batería dummy conectada a power bank para mantener el sistema funcionando sin interrupciones.

Girasoles bajo la sombra de la Luna

La elección del campo de girasoles no fue casual. «Había algo casi irresistible en fotografiar un eclipse solar sobre un campo de girasoles, flores cuya identidad visual entera está conectada con el Sol. Pero no quería que esa conexión fuera solo un truco. La composición todavía tenía que funcionar como fotografía», reconoce Fairbairn. Tras experimentar con su 16-35 mm y descartar que los elementos distantes se vieran demasiado pequeños, el focal de 38 mm del 24-70 mm integró todos los elementos: los girasoles en primer plano, la iglesia en la distancia, las ruinas del castillo a la izquierda y la progresión del eclipse cruzando la escena, con la totalidad posicionada cerca de la iglesia.

En su ubicación cerca de Castrojeriz, Fairbairn disfrutó de 106 segundos de totalidad. Pero insiste en un punto fundamental: «Uno de los mayores errores que podemos cometer como fotógrafos durante un eclipse es concentrarnos tanto en capturarlo que olvidamos realmente experimentarlo». Su hermana, que le acompañó y grabó el momento exacto en que finalmente dejó de mirar las cámaras y alzó la vista al cielo eclipsado, documentó su reacción de asombro inmediato. «Fotografiar un eclipse es extraordinario. Pero presenciar realmente la totalidad con tus propios ojos es algo completamente distinto».

Astrofotografía de alto nivel

Fairbairn no es un recién llegado a la astrofotografía. Lleva más de 15 años trabajando en cielo profundo y paisaje astrofotográfico, con trabajos publicados por NASA, National Geographic, la BBC y Scientific American. En 2019 ganó el Sir Patrick Moore Prize en el concurso Astronomy Photographer of the Year. Su familiaridad con la astronomía hizo que el eclipse fuera aún más significativo: «El Sol es aproximadamente 400 veces más grande que la Luna, pero también está aproximadamente 400 veces más lejos de nosotros, así que desde la Tierra ambos aparecen casi exactamente del mismo tamaño en el cielo. Es esta extraordinaria coincidencia de tamaño angular la que permite a la Luna cubrir la superficie brillante del Sol con tanta precisión durante la totalidad, revelando la corona solar a su alrededor».

A diferencia de la astrofotografía convencional, donde las exposiciones se cuentan en horas, un eclipse total de Sol es un evento fugaz. No hay segundas oportunidades. «Estaba bastante tenso antes de la totalidad. Era la culminación de más de un año de planificación y mucho trabajo sobre el terreno en España. Si no clavabas todo lo que estaba bajo tu control, era responsabilidad tuya», admite. Hasta el último momento, una voz en su cabeza le preguntaba si había calculado bien la trayectoria. «Recuerdo una auténtica sensación de alivio cuando me di cuenta de que la trayectoria caía perfectamente en la composición».

Compartir esos 106 segundos con su hermana y amigos cercanos del entorno astrofotográfico brasileño convirtió la experiencia en algo más que una hazaña técnica. «Fue genuinamente uno de los momentos más destacados de mi vida», concluye Fairbairn.


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